Es un hecho que la tecnología forma parte de nuestra vida diaria. Y, lo hace tanto y desde ya hace mucho tiempo que hasta se involucra con el aspecto amoroso de todos nosotros. Todo comenzaba con salas de chat en páginas web y en las primeras redes sociales. Pero, ¿Qué ha cambiado?, ¿Qué es lo que nos ofrecen y brindan estas nuevas aplicaciones “para citas” en la búsqueda de una pareja sea cual sea la intención? y ¿Qué es lo que realmente pasa dentro de ellas?
Hoy estoy emocionada debido a que después de mucho tiempo podré hablarles desde un conocimiento empírico… así es, yo usé tinder.
Introducción y experiencia.
Durante mucho tiempo he tenido el interés de ser sexóloga. Tanto leo como veo lo que considero que podría ser de utilidad para entender si realmente eso es lo que quiero hasta ha llegado a ser material para mi entretenimiento, por esto es que llegue a esta aplicación… por un documental.
El capítulo “El amor en tiempos de Tinder” en el documental “Hot Girls Wanted: Turned On” nos presentan a un hombre que se podría considerar atractivo según los estándares de belleza, relativamente joven, con un buen y divertido trabajo organizando eventos, con muchísimo “pegue” pero… es adicto a las aplicaciones de citas. El sale con mujeres hermosas una y otra vez, como también decide tener relaciones “serias” otras “casuales” pero continua utilizando la aplicación y todo termina e inicia de nuevo el mismo ciclo. No podía creerlo y no sé por qué sinceramente. Pero, fue la frase dicha por este sujeto “Es debido a que ya todo es tan fácil. Solo das a la izquierda y enseguida viene algo fresco y la mayoría de las veces, mejor. Solo olvidas e inicias de nuevo. Creo que he comenzado a ver a las personas como objetos”. Eso hizo que explotará mi cabeza en mil pedazos y me hizo comenzar a preguntarme si mis conocidos y/o amigos utilizaban esto o si hasta tal vez estaban atrapados como él e hice lo que cualquier persona cuerda hiciera después de observar esto, me uní.
Me considero una persona con pensamientos y una vida “liberal”, creo que este ya no es un concepto actual pero creo que es firme y entendible. Y, lo hago debido a que hablo de mis sentimientos, pensamientos, sexualidad y vida como yo lo deseo y cuando yo lo deseo, siendo la mayoría de estas veces sin miedo a ser juzgada. Por esto, registrarme en una “aplicación de citas” no se me hacía para nada vergonzoso ni algo que se debía esconder, de hecho considero que es imposible hacerlo… pones tu nombre, tu edad (que puedes mostrar o no, si tú lo deseas), permites el acceso al sistema a tu localización y ahí está, cientos o hasta miles de personas en un radio de distancia que tu elijas. Yo no creo que eso sea esconderse.
Comencé con mi “búsqueda e investigación” o sea a utilizar la aplicación. Lo primero que me sucedió fue que me impresione debido a la clase de personas con las que hacía “match” y debo comentarles que yo era dedicada y fijada: veía cada foto, veía el nombre hasta muchas veces llegue a buscar el perfil de Facebook y al parecer no soy la única mujer que hace esto.
Les pregunte a mujeres con distintos contextos e ideales que sabía que utilizaban la aplicación y me contaron lo mismo, que a pesar de que haya poca información, hay que buscar toda la que sea posible siendo esto solamente para dar un “like” que tal vez se volvería en un “match”. Estamos en tiempos en donde el miedo y la precaución de las mujeres son necesarios, bastante y, a eso y varios factores más le atribuyo a que somos más precavidas al momento de elegir a quien puede tener contacto con nosotras.
A pesar de esto, yo me atreví a vivir “toda la experiencia”, tuve pocas citas relativamente normales debido a que fui muy selectiva pero al final nadie buscaba lo mismo que yo. Y, eso no tiene nada de malo pero me hizo pensar varias cosas y de eso hablaremos más adelante…
Opiniones de lectores.
La verdad es que las opiniones no fueron muy diferentes entre sí, muchos me dijeron que lo consideraban peligroso y que las personas deberían dejar de buscar relaciones amorosas en un lugar hecho para buscar sexo pero otras me dijeron que no tenía nada de malo pero había que cuidarse muchísimo. Al parecer tienen razón, por las cosas que me contaron más personas que habían formado parte de la aplicación creo que debemos de tener mucho cuidado y saber qué es lo que queremos.
Experiencias de lectores.
No fueron muchas las que pude obtener. Las aplicaciones de citas aún son un tabú en una ciudad como Mexicali, somos muy pocos y a veces tus cosas personales pueden llegar a oídos de quien menos esperas y no solo es eso, también es la actitud que ponemos ante cosas que no entendemos, lo primero que se nos ocurre es juzgar y esto no nos lleva a ningún lado.
La mayoría de las personas que podrías llegar a conocer que forman parte de esta aplicación son personas “normales” que buscan salir con alguien no importa sus intenciones mientras estas sean mencionadas, claro que hay casos como el que presentaré a continuación que se volvió un peligro para la persona implicada pero esto no quiere decir que pase siempre.
Cada uno de nosotros puede tomar la decisión de formar parte o no pero no vayamos mintiéndoles a las personas que conocemos dentro. Por eso considero que a mí me fue “bien”, porque yo siempre fui sincera con lo que quería y no quería sin miedo a que me dijera la persona…
Quisiera que así hubiera sido para ella… Pero ella no tiene la culpa. En todos lugares hay personas que hacen cosas incorrectas y lamentablemente a ella le toco conocer a una…
Una experiencia peligrosa.
Una mujer me contó que hace unos dos años había estado en la aplicación debido a que sus amigas le insistieron y además ella estaba fuera de la ciudad y le prometían que se encontraría con hombres atractivos, así que lo hizo. Hoy acepta que fue una decisión ingenua de su parte debido a que conoció a un hombre que al parecer parecía todo normal (salían a comer y a hacer compras) hasta que un día esté la invito a salir de noche a un antro, ellos partieron de ahí a la casa de él, debido a que necesitaba ir al baño, paso el tiempo y el no salía, entonces ella decidió ir a ver si se había quedado dormido. Ella se lo encuentra ahí y le ofrece un vaso de agua y cierra su puerta… y le dice que ya no puede manejar, ella le dice que pedirá un Uber y mientras lo pide, el decide quitarle el celular de las manos.
Él se acerca a ella y comienza a abrazarla mientas ella lo empujaba; el Uber llega a su casa y él no le permite salir. Ella comienza a desesperarse y comienza a llorar, él le dice que ya la dejara salir y marca a los bomberos porque su “llave se atora” y a los minutos logra abrir la puerta y llega la policía, él les dice que todo está en orden que pueden retirarse y de nuevo comienza a abrazarla e insiste en besarla. Ella no recuerda cómo es que logro salir pero lo hizo, termino dentro de un autoservicio un 23 de diciembre, le comento a la persona dentro de este y le dijo que llamara a la policía pero no lo hizo. Después de esto el hombre continuó acosándola fuera de su trabajo y de su casa teniendo de excusa que quería pedir perdón. Ella dio instrucciones al guardia de su trabajo que si llegaba a verlo le llamara a la policía.
Después de meses ella cambio de número, de trabajo pero por que se le presentaron nuevas oportunidades y nunca volvió a verlo. Ella se considera afortunada de no haber sido abusada (así es como terminamos sintiéndonos las mujeres en estos tiempos si es que logramos liberarnos de que alguien nos haga daño y no está bien), para ella fue una noche horrible y se considera que está en contra del uso de estas aplicaciones porque cree que es mejor conocer a alguien poco a poco y ser sumamente cuidadosas.
La diversidad sexual existe y está también en las aplicaciones de citas.
Las creencias arraigadas que tiene la sociedad hacia la comunidad LGBTIQ+ ha hecho que esta no tenga la visibilidad que debería tener y eso hace que la investigación sociológica y psicológica con respecto a su desarrollo en sociedad se vea complicada. Pero, como cualquier comunidad tiene sus problemáticas y estas se presentan de igual forma en estas aplicaciones.
Un joven gay de aquí de Mexicali me cuenta acerca de la presión más que nada estética que hay en Tinder. “Uno debe de buscar sus mejores fotos para gustarle a puros desconocidos” que al final solo se obtiene una charla pequeña con ellos y en ocasiones para nada agradables con preguntas como ¿Eres masculino? ¿Eres de clóset? y esto es porque no puedes conocer a una persona y su personalidad por unas cuantas fotos.
Me hubiera encantado tener más presencia de la comunidad con respecto a su opinión y experiencias pero no la tuve, solo puedo decir que todos debemos estar tomados en cuenta para la prevención de casos de acoso, violencia o otros que pueden suceder en esta red social y que por favor de igual forma hay que tener muchísimo cuidado, ser precavidos y pensar bien a dónde vamos y con quién vamos.
Otras experiencias.
Una joven me comentó que no solo utiliza Tinder si no también Bumble y me cuenta que el primero es más para buscar con quien tener relaciones sexuales o solo para salir una vez. Pero que Bumble se utiliza más para conocer personas no necesariamente con intenciones románticas o sexuales; cuenta que las citas que ha tenido con personas que ha conocido ahí son mucho más “padres” y que genuina mente ha sentido una conexión sea de amistad, amor, romance y de más.
Esto me hace pensar… ¿Será que estamos buscando lo que queremos desde una aplicación que no es para eso? ¿Deberíamos buscar más aplicaciones?. Conozco a muchas personas que han tenido relaciones amorosas con personas que conocieron desde Tinder, algunas han durado otras no tanto y han terminado bien o mal, así como todas las relaciones. Lo que me causa curiosidad es que la mayoría ya se había visto antes o tenía amigos en común y eso brinda seguridad y hace que las cosas en general se desarrollen de mejor manera.
Conclusión
Estar en Tinder y escuchar a personas que lo que han estado como también en otras aplicaciones de citas me ha hecho llegar a la conclusión de que tal vez el error esta en lo fácil que es mentir desde ellas y se miente sobre todo; sobre lo que queremos, sobre como lucimos y sobre cómo somos y esto provoca que se susciten tantos problemas. Sé que esto no es nuevo, puede pasar en todas las redes sociales sean o no para uso exclusivo de citas.
Para mí hay tres tipos de personas en Tinder: las que buscan una relación sexual, las que buscan una relación amorosa y las personas que no saben por qué están ahí… y la problemática es que ninguno concuerda ni se habla acerca de lo que se busca, nadie es sincero y todos tienen miedo a lo que piense el otro de él y también a preguntar debido a las creencias que tienen alrededor estas aplicaciones.
Hay que tener mucho cuidado y recordar que no tiene nada de malo animarse a usar estas aplicaciones. No dejes que el miedo te ponga en riesgo, exige y da la mayor sinceridad posible y se precavido. El amor se puede encontrar en todos lados, pero tenemos que vivir primeramente para conocernos y saber que queremos de él.
Para terminar, agradezco a las personas que se atrevieron a decirme su opinión y experiencia. Ustedes ayudan a que la información pase a los demás y puedan cuidar o irles mejor.
¡Feliz día del amor y la amistad!
Les desea, Acela.
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: @acelacastillon y mi poesía en inmensanoche.

Cactus del Norte brinda el espacio a personas que les interese exponer su punto de vista acerca de distintas temáticas, sin embargo las opiniones aquí expuestas no representan las del sitio web.

Muy interesante! No uso Tinder pero estoy muy metido últimamente con el tema de la manera en la que la tecnología va adentrándose sigilosamente en todos los ámbitos de nuestra vida. Me gustó mucho tu artículo.
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