Glass: ligeramente decepcionante

Desde la genialidad de El sexto sentido y El protegido hasta lo horrible de El último maestro del aire o Después de la tierra, M. Night Shyamalan pasó de ser «el siguiente Spielberg» a uno de los directores más inconsistentes de todos los tiempos. Con Fragmentado recuperó la gracia del público y la crítica y uniendo esta película con El protegido, formó esta trilogía que cierra con Glass ¿Llega a las expectativas de las otras dos? 

Si bien cae en algunos de los errores típicos de Shyamalan, Glass da fin a esta trilogía con sobresalientes actuaciones, dirección creativa e ideas interesantes que completan lo visto en las dos anteriores, aunque la forma en la que concluye resultará controversial para algunos espectadores.

James McAvoy vuelve como Kevin Wendell Crumb y de nuevo tiene la oportunidad de mostrar su excelente actuación, transformándose en cámara en sus distintas personalidades y robándose el espectáculo en más de una ocasión. Samuel L. Jackson toma tiempo para entrar de lleno a la historia, pero cuando lo hace le da al Sr. Glass una presencia que aún fuera de escena queda plasmada en todo momento. Bruce Willis lleva al menos seis años sin dar una actuación decente, pero en su regreso como David Dunne nos recuerda ese carácter que distingue sus mejores actuaciones.

Se le pueden criticar mucho a la escritura de Shyamalan (cosa que se verá más adelante) pero no se puede negar que es un director más que competente. Siempre que dirige les da un toque artístico a todas sus tomas, tomando desde ángulos y tomas interesantes, puntos de vista de cada personaje, y un manejo del color que caracteriza a cada personaje, no hay escena en la que falte personalidad.

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Al menos 2/3 de la película son fascinantes, iniciando con un primer acto espectacular que da con la promesa de la unión entre Fragmentado y El protegido, pasando a un segundo acto con un ritmo algo lento pero que presenta las ideas que se desarrollan a lo largo de esta y aunque no todo en estos actos es perfecto, no dejan de ser entretenidos y te mantendrán satisfecho si eres fanático de estas películas.

Así como Shyamalan trajo su lado positivo, también regreso con sus fallas. Los diálogos en varias ocasiones son terribles, en especial algunos que son todo menos sutiles, incluso explicando exactamente lo que está pasando en ese momento. Otras veces redundan en las ideas que ya se habían presentado y estancan el progreso de la historia.

La estructura que toma la historia nos separa de algunos personajes por demasiado tiempo, específicamente David Dunne y Casey, el personaje de Anya Taylor-Joy, quienes, a pesar de sus grandes actuaciones, aparecen muy poco y no impactan a la historia lo suficiente. Y como suele suceder con la filmografía de Shyamalan, tiene ciertos giros que varían entre decentes hasta anticlimáticos, en particular al final de la película.

Glass termina como la peor de esta trilogía, no obstante, sigue siendo una entretenida entrega con el regreso de un elenco que da todo a sus papeles y asombrosa dirección que dan cierre a las historias de grandes personajes, para bien o para mal.

⭐⭐⭐1/2 de ⭐⭐⭐⭐⭐

 

 

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