Todos los movimientos sociales comienzan con un pensamiento, ideología y concepto inicial que así como todo, evoluciona con el tiempo. El movimiento «body positive» comenzó en el año 1996 en Estados Unidos con la fundación de la organización homónima por dos mujeres con la misión de buscar enseñar a las personas a reconectar con su propio cuerpo para así sentirse más balanceados, disfrutar del autocuidado y la creación de una relación con ellos mismos guiada por el amor, el perdón, y el humor. Es importante considerar la influencia del movimiento feminista para la creación de este; tomando de ejemplo la primera ola de este en donde mujeres abocaron para terminar con el uso de «corsés» que dañan la salud y modificaban la forma de su cuerpo, siendo duramente juzgadas.
Pero, la actual ideología del movimiento no solo es dirigida a la población femenina; hombres sufren de dismorfia corporal, bulimia, anorexia y otros desórdenes o trastornos alimenticios al también sufrir de presión social de verse de una manera determinada (musculosos, delgados, con grandes hombros, etc.)

Es común que las personas sin importar sexo o género basen su sentido de auto valor a cómo lucen físicamente y cómo los ven los demás, esto suele ser muy dañino para la creación de una autoimagen y autoestima.
En los últimos años, se han dado críticas a conceptos extremistas que brindan personas del medio artístico y social autoproclamándose parte del movimiento: «No es «body positive el buscar bajar cierta cantidad de peso»; «No tienes sobrepeso, ¿por qué dices que eres parte del movimiento?». Estas son algunas ideas que han llevado al movimiento a ser erróneamente conocido por «apoyar la obesidad o el sobrepeso no saludable o a apoyar hasta la muerte».

Cuando la meta principal de este movimiento es el encontrar una relación saludable con tu imagen corporal para la formación de un autoestima para que la persona esté adecuadamente adaptada en la sociedad y llegar a un autoconocimiento. Si una persona se ama a sí misma, cuida de su salud. Así es, pero «la salud» no solamente se muestra en cómo nos vemos, sino en cómo nos sentimos. Siendo una talla 2 o una 24, se puede estar enfermo y a veces se tiene que bajar o subir de peso para encontrarse saludable; siempre buscando hacerlo desde el amor hacia nosotros mismos. La presión social que se convierte en obsesión para las personas de bajar de peso y lucir de una cierta manera es lo que se debe de acabar. Puede sonar muy utópico, pero el camino a la auto aceptación es largo y con muchos obstáculos pero aprendemos de él y de eso se trata.
Sé que allá afuera hay mujeres y hombres jóvenes como yo que hemos vivido con la idea de que la palabra «gorda» es una maldición, que nunca nos tomaran en serio por la forma en que lucimos, que nos hemos comparado miles de veces con la persona de a un lado, que formamos nuestro autoestima y nos valoramos por cómo nos vemos. Es momento de que deje de ser así, que busquemos nuestra salud mental y física, que no solamente está en cómo nos vemos. Solo nos podremos conocer cuando rompamos esos obstáculos que en ocasiones nos ponemos a nosotros mismos.

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