Los micromachismos están presentes en tu vida cotidiana, en ocasiones de una manera tan sutil que se vuelve fácil ignorarlos. Podrían haber estado presentes en la última conversación que mantuviste con una mujer o de manera silenciosa e invisible en una actividad que realices diariamente.
Los micromachismos se presentan de forma intencionada o no como estrategias utilizadas de manera cotidiana que suelen ser socialmente aceptadas para el ejercicio de poder de dominio masculino atentando a la autonomía femenina. Son trucos con los que el hombre intenta imponerse sobre la mujer, aunque no siempre de manera violenta ni controladora.
A pesar de la utilización de la palabra «micro» para su conceptualización, no hace a estos casos «inofensivos» si no, los considera un tipo de manifestación específico del machismo. Comentarios como «los hombres no realizan actividades domésticas, debido a que las mujeres son mejores para ello», es una muestra de una imposición de tarea para un sector determinado, a pesar de que esto debería ser algo realizado por todos los sectores si las personas en él lo desean, y considero aún peor que la manera de ocultarlo sea considerándolo un halago. El buscar imponer una actividad o actitud a una mujer es considerado un micromachismo que lleva a que la autonomía y la toma de decisiones para ella se vea limitada.
En caso de México, un país que a pesar de ser víctima de una colonización, en donde sufrió de una implantación cultural de índole violento por parte de los españoles en donde creencias fueron pisoteadas, ocurrieron muertes injustificadas y mujeres indígenas fueron violadas, obligadas a seguir adelante y criar a sus hijos; este país fue y es un país que se sostiene mediante la existencia de una cultura machista en los ámbito familiar, laboral, estudiantil, entre otros. Con solamente prender la televisión solemos encontrarnos con imágenes que presentan actitudes misóginas, violentas, manipuladoras y micromachismos que han logrado hacernos normalizar estas actitudes y hacernos considerarlas como actitudes de «los mexicanos».

Ese momento en el que a pesar de que tenía un punto y ganas de participar en una conversación familiar con hombres adultos y que de manera verbal o silenciosa me hicieron a un lado y no me permitieron comentar por el hecho de que consideraban que mi palabra no tenía valor por ser una mujer joven me di cuenta que el machismo en todas sus formas es real. Yo vivía y me desarrollaba personalmente paralela a estos pensamientos. Y tú, ¿ya te diste cuenta? Y si ya lo hiciste, ¿qué harás al respecto?
El comenzar a observar, a desarrollar la identificación y racionalización de actitudes machistas podría significar un comienzo para la desaparición de una discriminación que el sector femenino ha sufrido y un avance para una mejor sociedad.
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